El fin de la carrera de Joe Mauer como receptor de Grandes Ligas se produjo de la manera más inocua. En agosto pasado, un machucón de foul bateado por Ike Davis rebotó contra la máscara del pelotero que es el baluarte de los Mellizos de Minnesota, alguien con un salario promedio de 23 millones de dólares en las próximas cinco campañas
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Mauer no volvió a jugar durante la campaña, la tercera seguida en la que Minnesota terminó con al menos 95 derrotas. Un par de meses después, el equipo anunció que la primera base será su posición habitual a partir de 2014.
Con el cambio, los Mellizos confían rescatar su inversión. Tampoco será lo mismo. El valor asignado a su contrato contaba con el aporte de un productivo bateador aunado a las habilidades para sacar a corredores y trabajar con los lanzadores.
Mauer sacudió 28 jonrones y produjo 96 carreras al ganar el premio al Jugador Más Valioso en 2009, pero el traslado al Target Field en 2010 fulminó su capacidad para sacar la pelota del parque. Sus 11 cuadrangulares el año representan su máximo total en una campaña desde la mudanza, aunque bateó por encima de .300 en tres de las cuatro temporadas posteriores.
Pero el número que seguramente los directivos de los Mellizos presta más atención se refiere a la cantidad de juegos que disputaba. Sólo ha pasado de los 115 partidos en una ocasión en los últimos tres años.
Sin Mauer en la alineación desde el 19 de agosto, la marca de los Mellizos fue de 12-27. Previo a la lesión, el porcentaje de ganados y perdidos era de .439.
Cerca de cumplir 31 años y en el punto medio de su trayectoria profesional, Mauer tomó la decisión tras consultas con médicos y su familia. Admite que físicamente ya no estaba en condiciones para aguantar los rigores de la posición más dura en la pelota.
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OPTIMISMO CON SUS JÓVENES PROMESA
Hablando de promesas como Pinto, los Mellizos miran el futuro con optimismo al contar con la camada de prospectos más cotizada del momento. Se trata de un tridente conformado por el tercera base Miguel Sanó, el jardinero central Byron Buxton y el derecho Alex Meyer. Las evaluaciones de los expertos señalan a Buxton como el mejor pelotero más completo y al dominicano Sanó como el mejor bateador de poder. Pero el cálculo es que no será hasta 2015 cuando puedan alcanzar las mayores.
Y la mala noticia es el dominicano Sanó, de quien se estimaba era el que podía haber sido el primero en debutar-- se tiene que operar el codo derecho y se perderá casi todo el año. Otra ventaja de tener a Mauer en la inicial es que de inmediato apuntala la contribución ofensiva en el cuadro interior. Un magro .236 fue el promedio colectivo acumulado entre el segunda base Brian Dozier, el campocorto dominicano Pedro Florimón y el tercera base Trevor Plouffe.
El trío de jardineros también fue un fiasco, hundidos en las principales estadísticas ofensivas de las mayores, y no hicieron cambios llamativos. Josh Willingham se perfila para tomar más turnos como bateador designado y de vez en cuando en el bosque izquierdo, con Jason Kubel como alternativa.

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