TAMPA, Florida, EE.UU. (AP) — Félix López se paró en las escaleras del dugout de los Yanquis, masticando un habano apagado y sonriendo como un padre orgulloso.
El intermedista Robinson Canó estaba de regreso con Nueva York después de conducir a República Dominicana al título del Clásico Mundial de Béisbol, y López lo recibió con un gran abrazo en la caja de bateo.
"Su éxito con República Dominicana demuestra que es un gran jugador, y estamos orgullosos de él", dijo López, jefe de las operaciones internacionales de los Yanquis. "Lo conozco desde que era un bebé, y a












































