SANTO DOMINGO.- Raudy Torres, el singular,pícaro y gracioso chef, elinigualable y simpatiquísimo robalagallina, es un dominicano fuera de serie que, por su trato afable y peculiar manera de interactuar, siempre tendremos que admirar, querer y respetar.
Es un ser humano extraordinario a quien sobran razones para ser feliz aun en las adversidades que, sinónimos de malas jugadas, le presenta la vida como expresión de ingratitud.

Tiene el carismático Raudy Torres la chispa para ganar amigos a borbotones con su llano conversar,sin dejar de exhibir sus dilatados conocimientos, acumulados, tanto en las academias como en la universidad de la vida, sin dejar de poner al desnudo su fino tratamiento en el momento oportuno.
También, con su llamativo y fascinante acento cibaeño y sus impredecibles narraciones teniendo como aderezo, en frecuentes ocasiones, la inclusión de algunos cuentos de doble sentido, pero sin abrazarse a lo soez, es capaz de extraer múltiples carcajadas entre los más insensibles de los mortales.
Ese es el Raudy Torres que todos conocemos y queremos.
El hijo de la Hidalga de los 30 Caballeros, alegre y campechano, indomable y



































